El rey distante


El rey distante
El rey distante
Necesito este trabajo.
No por ambición ni por orgullo, sino porque las facturas médicas de mi padre no van a pagarse solas y porque hace mucho que aprendí que la seguridad es una ilusión.
Ser la asistente de Roman King —multimillonario, director ejecutivo de una gran empresa, con un fuerte carácter y un importante blindaje emocional— no es un sueño. Es una cuestión de supervivencia.
Él cree que soy demasiado joven. Demasiado ingenua. Una complicación que no necesita.
Me he pasado la vida entera siendo responsable, tomando siempre decisiones basadas en la prudencia. Pero trabajar para Roman… hace que me sienta temeraria.
Porque cuando su mirada se detiene en mí un segundo de más, cuando su control flaquea, algo se abre entre los dos. Algo caótico. Algo adictivo. Algo capaz de destruirnos si le permitimos entrar.
Y cuanto más intento mantenerme alejada de él, más me pregunto si jugar sobre seguro toda la vida ha merecido la pena.